Y en su columna del dia anterior, mi estimado Termita, Astillero parece querer convalidar el "sospechosísmo" que me aqueja y que conduce a pensar que el Super Ratón, cual moderno capo Corleone... no tuvo empacho en despacharse al hemano débil y tranza... quien amenazaba la seguridad de la familia (entendiéndose "que la familia soy yo")...
va el Cut and Paste.
HORROR: ESTA COLUMNA se odia por no poder obligarse a dejar de decir lo que piensa pero, a riesgo de la bulla que armen las buenas conciencias que llaman a dejar descansar a los muertos aunque sus culpas hiervan entre los vivos, la tal cartita parece más bien un alegato hecho por una perversa mente beligerante para acomodar acontecimientos a intenciones políticas. Y es que, luego de haber visto lo que judicialmente se vio durante el salinismo y luego en la guerra zedillista de pacas y calaveras, nadie podrá jurar que esa carta no hubiese sido redactada después de la muerte de Enrique y acomodada amablemente en un lugar adecuado por el servicial procurador amigo, o incluso (oh, ¿por qué leerá este tecleador tantas y tan malas novelitas policiacas compradas en estanquillos de salas de segunda clase de centrales camioneras?) que hubiese sido escrita antes, pero bajo presión o aparentemente para otros propósitos. El follow the money clásico podría ser traducido aquí como un sigan la intención política: epistolaridad con sentido claro, párrafos con dirección guiada.
PERO NO SON solamente las especulaciones las que enjabonan el piso que quieren dar por muy seco en Huixquilucan. Una verdad jurídica es que Enrique Salinas de Gortari estaba siendo buscado por la Interpol (¡oh, cuán difícil fue para la policía federal encontrarlo antes de que muriera!) y que sus sabidos enredos con las cuentas supermillonarias de su hermano Raúl le tenían en ruta hacia la cárcel. De hecho, el apresamiento, y una eventual delación contra su hermano mayor, podrían haber retrasado o complicado los arreglos de elite que se realizan para que Raúl salga en libertad lo más rápido que sea posible, e incluso podrían haber dañado seriamente al activísimo Carlos que cree que si triunfa su estrategia de ocupar hoy el vacío foxista, y luego retomar Los Pinos, podrá iniciar su reconstitución pública y su ansiada reivindicación histórica (recuérdese que los tratos de negocios no son muy apacibles entre los Salinas, como lo demostró Ernesto Zedillo con aquel famoso audio tomado de una conversación telefónica entre Adriana y Raúl, con referencias muy claridosas hacia Carlos). ¡Oh, este siempre mal pensado tecleador ahora sí que ni siquiera se atreve a esbozar aquí una hipótesis que cruza por su atolondrada cabeza llena de lecturas mal digeridas de historias siniestras del imperio romano! ¡No, ni pensarlo (y, por eso, mejor ni escribirlo)! Es más, para no seguir con estos desvaríos, mejor aquí se va despidiendo esta entrega, reconfortados la columneja y su autorejo con la entusiasta promesa presidencial de que ganaremos la OEA con el extraordinario candidato Derbez: ¡Mexicanos, no os preocupéis: Luis Ernesto llegará! ¡Ah, qué satisfacción! Y, mientras tanto, ¡hasta mañana, acelerados lectores que no aprecian la laboriosa confección, pieza por pieza, de la magna tortuga sexenal!
Saludos