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Mis estimados....
Lista ya la mas reciente entrega de las aventuras Foximaniáticas.
Sin mas, pasemos a los cortos y de ahí (siguendo la liga) al cuento completo.
Espero lo disfruten.
The Hole Enchilado
El ruido incesante de la vieja sumadora Olivetti, y algunas selectas maldiciones que salían del despacho presidencial, le dio a Porfirio la pista que el Chente se andaba dedicando a chambear pero en serio. Queriendo ser testigo presencial de uno de los pocos momentos de sincero taloneo del Tlatoani Nacional, Porfirio se acercó a la puerta del privado y la entre abrió poco a poco hasta tener una vista clara de la augusta presencia presidencial. Sentado a su escritorio el Chente se mesaba sus ralos cabellos al tiempo en que revisaba una y otra vez la tira de papel que emanaba del carrete de la vetusta sumadora.
-- ¡Es que no salgo! – de repente estalló el Preciso al vacío al tiempo en que arrojaba su lápiz sobre la mesa con un gesto de profundo disgusto.
-- ¿Qué ya te volvieron a negar el permiso para uno de tus “tours”? – dice aquí el Asesor para la Realidad en pleno plan chingativo al tiempo en que abre del todo la puerta del despacho presidencial para introducir su rechoncha figura.
--¿Qué dijiste Porfirio? – retoba el Preciso al percatarse de la presencia del interfecto.
-- Pos como dices que “no sales” me supongo que te estás quejando que algún permiso para salir del país te ha sido denegado por el Congreso – contesta aquí el Porfis ensayando la expresión que siempre usaba cuando su meta era el hacerse pendejo, --
-- ¡No te hagas pendejo Porfirio! – estalla aquí el Chente, llenando de una perfecta satisfacción al Asesor al haber este logrado una vez mas, y en tiempo record, el hacer encabronar a su ilustre patrón. --¡Que bien sabes que lo que me trae enmuinado son los pinches recortes que le hicieron los ojetes del Congreso a mi presupuesto! –
Lista ya la mas reciente entrega de las aventuras Foximaniáticas.
Sin mas, pasemos a los cortos y de ahí (siguendo la liga) al cuento completo.
Espero lo disfruten.
The Hole Enchilado
El ruido incesante de la vieja sumadora Olivetti, y algunas selectas maldiciones que salían del despacho presidencial, le dio a Porfirio la pista que el Chente se andaba dedicando a chambear pero en serio. Queriendo ser testigo presencial de uno de los pocos momentos de sincero taloneo del Tlatoani Nacional, Porfirio se acercó a la puerta del privado y la entre abrió poco a poco hasta tener una vista clara de la augusta presencia presidencial. Sentado a su escritorio el Chente se mesaba sus ralos cabellos al tiempo en que revisaba una y otra vez la tira de papel que emanaba del carrete de la vetusta sumadora.
-- ¡Es que no salgo! – de repente estalló el Preciso al vacío al tiempo en que arrojaba su lápiz sobre la mesa con un gesto de profundo disgusto.
-- ¿Qué ya te volvieron a negar el permiso para uno de tus “tours”? – dice aquí el Asesor para la Realidad en pleno plan chingativo al tiempo en que abre del todo la puerta del despacho presidencial para introducir su rechoncha figura.
--¿Qué dijiste Porfirio? – retoba el Preciso al percatarse de la presencia del interfecto.
-- Pos como dices que “no sales” me supongo que te estás quejando que algún permiso para salir del país te ha sido denegado por el Congreso – contesta aquí el Porfis ensayando la expresión que siempre usaba cuando su meta era el hacerse pendejo, --
-- ¡No te hagas pendejo Porfirio! – estalla aquí el Chente, llenando de una perfecta satisfacción al Asesor al haber este logrado una vez mas, y en tiempo record, el hacer encabronar a su ilustre patrón. --¡Que bien sabes que lo que me trae enmuinado son los pinches recortes que le hicieron los ojetes del Congreso a mi presupuesto! –