Creo que es la condición del ser humano: despreciar a los que son diferentes.
Me desprecias porque tú eres flaco y yo gordo.
Te desprecio porque tú eres negro y yo soy blanco.
Nos despreciamos mutuamente porque somos de posiciones sociales distintas.
Desgraciadamente, ésto se da en todos lados, me parece que sin excepción.
En México despreciamos a nuestros índigenas.
Los machos a las viejas y viceversa.
Los norteños a los chilangos. (Pa'muestra, un botón: saliendo de Chihuahua todos son chilangos
).
Los del sur a los del norte.
Los del sur y los del norte a los del centro.
Los del centro a los del interior.
¡Ahh, pero éso sí! Que ningún extranjero se atreva a despreciar a uno de nuestros índigenas, porque nos sale lo machomexicanoparranderomujeriegoyjugador y se arma la gorda en contra del maldito "gringo", "gachupín", "güerito" que se atrevió a insultar a uno de nuestros compatriotas.
A los latinos, esta herencia nos viene desde la conquista.
Al menos, esa es mi opinión...