Está de güeva el diálogo.
Le dice Evita, le recomienda que "no la vaya a regar", mientras la fulana anda con una regadera echándole agua a unos arbolitos, se pitorrea preguntándole si quiere la presidencia para, finalmente, con sorna decirle que la de un canal de televisión.
Efectivamente se chacotea de ella, y la muy bruta se presta gustosa. Se recontra confirma que esa mujer es la trivialización personificada.
Como dijo Pikkachu, no puede disimular que anda desesperada. Pobre.