Esos catalanes y su mala fama...
Entra un madrileño a un bar en Barcelona y pide una caña. Cuando
va a pagar le dice el camarero:
- Son noranta-cinc (se lo dice en catalán).
Entonces el de Madrid saca y le da dos monedas de 20 céntimos y una
de cincuenta, a lo que contesta el camarero:
- No, no, noranta-cinc, ¡cinc!
El de Madrid pasa de todo, el camarero se lo repite varias veces hasta
que ya por fin le dice:
- ¡Que faltan cinco céntimos!
Y el madrileño contesta:
- ¡Ya sabia yo, so mamón, que por cinco céntimos ibas a hablar castellano